martes, 26 de agosto de 2014

Seminario Alemán

Comparto los  roles  del Seminario Alemán.  Los  nombres de los  estudiantes  asignados  a  cada  rol, los  decidiré mañana al inicio  de la clase.

En lo posible  les  sugiero imprimir  este contenido

DIRECTOR           HENRY CAÑÓN SALAZAR
RELATOR 
CORRELATOR
DISCURSANTE
PROTOCOLANTE

El papel del director del seminario
Partiendo del principio de que en todo seminario investigativo la responsabilidad final reposa en la actividad, destreza y recursividad del grupo que se dé el mejor y más productivo clima de convivencia y progreso, el papel del director es determinante, especialmente en los seminarios formales y escolarizados; en tanto el director es quien posee la mayor  experiencia y dominio sobre el tema, serán además, su ejemplo y acción los encargados de dirigir a los participantes por la huella investigativa, proponer horizontes innovadores y, por tanto, inducir cambios de actitudes hacia la investigación, el saber y el desarrollo humano.
Los resultados del trabajo de diversos grupos de seminarios evidencian y destacan la importancia del director para mantener la cohesión del grupo, evitando actitudes de intimidación o amenaza que desestabilicen el clima cooperativo de convivencia que debe inspirar la acción mancomunada del grupo. De esta manera es posible superar bloqueo psicológico y actitudes cerradas y definitivas de los participantes. Así mismo, el director debe constituirse en un promotor de la participación democrática en tanto Confía en la capacidad del grupo, favorece las discusiones, pide y toma en cuenta las opiniones del grupo antes de decidir, la responsabilidad la comparte con el grupo, da explicaciones y permite críticas, aceptándolas; deja libertad a los miembros para trabajar a su ritmo e interés, eligiendo sus equipos. Los grupos de estructura democrática están más motivados para la tarea y las relaciones personales son más estrechas y cordiales, hay más comunicación, menos hostilidad y mayor desarrollo personal de los miembros (remolina).
Ahora bien, en dirección opuesta al director democrático, deliberante y participativo, fundamentado en una autoridad epistemológica, está el “autoritario” que Toma decisiones personales, da órdenes y normas, imponen su criterio y es el único responsable, no da explicaciones de sus acciones, sólo él conoce el curso del seminario y de la actividad que desarrolla en el grupo, define y señala los objetivos, distribuye las tareas, designa a los miembros de cada equipo. El grupo dirigido autocráticamente soporta mayor hostilidad, descontento, competición; los miembros son menos creadores y más dependientes; las reacciones suelen ser agresivas en unos y apáticas en otros (Remolina).
Finalmente, un director o coordinador paternalista será aquel que evitará enfrentar el conflicto de la diferencia, propio de la convivencia que se presenta en los grupos, intentará ser protector de todos pero en esa medida permitirá posturas de indecisión e inseguridad. No sobra agregar que, en general, el paternalismo siempre será generador de dependencia e inmadurez. Con la mejor buena intención, hace lo que cree mejor, quizás influido por un contexto formativo, familiar y escolar donde también primó un ambiente de relaciones y convivencia, signado por valores autocráticos y paternalistas.

Relatoría
La relatoría o relación es el procesamiento a través del cual el relator expone el tema correspondiente en la sesión del seminario. El relator tiene como misión principal enriquecer, como resultado de su investigación y estudio, el saber de los demás, buscando por medio de una argumentación rigurosa aportar algo nuevo que permita avanzar en el conocimiento sobre el objeto de estudio. En particular, debe propiciar rutas cognoscitivas que conecten o articulen con otros saberes o dominios disciplinares, en la búsqueda de visiones holísticas que permitan, más que explicaciones parciales, comprensiones globales del tema, tarea que, obviamente, no es exclusiva de un participante sino labor constructiva de todo el grupo. Sin embargo, siempre el grupo espera aprender de cada relator y, con ello, elevar su nivel de conocimiento sobre el tema de estudio. Para cumplir esta misión cada relator posee plena libertad para organizar su material argumental con el propósito de convencer al colectivo del seminario. Para ello puede utilizar, en términos didácticos, asociaciones, relaciones, ejemplos y pruebas lógicas o experimentales; en otros casos; exponer el tema desde una contextualización histórica hasta las diversas teorías y concepciones explicativas, según resultados, conclusiones o avances del proceso de investigación que el relator viene realizando. En este caso, el relator presenta cada uno de los pasos que ha seguido en la investigación, así como las dificultades, críticas y proyecciones posibles del trabajo investigativo.

Correlatoría
La función central del correlator es complementar y, en lo posible, enriquecer la relatoría; considerando que un tema nunca se agota (más cuando se trata de un tema investigativo), el correlator debe concentrar toda su atención en la exposición del relator, con vistas a hacer sus propios aportes de acuerdo, así como los desacuerdos o puntos críticos que motiven o sirvan de base para la discusión y evaluación de la relatoría. De igual manera, el correlator debe destacar los aportes más relevantes de la relatoría y complementarlos para contribuir al debate general del grupo.
El valor de la correlatoría en la formación integral
1. El estudiante o participante del seminario se ejercita en la compleja acción de saber escuchar, de potenciar las habilidades de concentración, desarrollando las capacidades valorativa y crítica. 2. 2. Se ejercita la capacidad de evaluar, mediante la apreciación y valoración del dominio argumental del tema, de la claridad de la exposición. La capacidad de motivar y convencer al grupo, de encontrar errores, aciertos y elementos nuevos y productivos que descubran horizontes de desarrollo y crecimiento humanos.

Discusión (Discursante)
La discusión es el espacio intelectual donde los participantes realizan la función de confrontación de sus concepciones y dominios de experiencia sobre el tema del seminario con las otras “visiones” y argumentaciones que poseen los integrantes del grupo.
En el espacio del debate, la confrontación asume un carácter positivo, en tanto permite demostrar el aporte personal al grupo, como el enriquecimiento del dominio experimental propio, con las otras concepciones y contribuciones de los demás miembros del seminario.
En esta perspectiva, la validez del saber elaborado y discutido por el grupo es consecuencia y resultado de la concertación en la dinámica misma del grupo. De esa forma, no se asumen verdades definitivas ni absolutas, sino aproximaciones pertinentes a la temática en estudio, donde cada participante aporta de su subjetividad o dominio experiencial el saber sobre el tema; luego, por vía intersubjetiva de acuerdos sucesivos de los distintos dominios de experiencia, se avanza en síntesis explicativas o comprensivas sobre el tema de investigación, incluyendo, por supuesto, aquellos nodos o “agujeros negros” que dejan insuficientemente explicados o parcialmente convenidos. De esta manera nos aproximamos a una supuesta “verdad objetiva” que es posible sólo a través de la comunicación productiva de las distintas “subjetividades”. La discusión en el seminario investigativo sigue la lógica de los principios kantianos, aplicada al acto y proceso pedagógico. Aprender a pensar por sí mismo.  Pensar en el lugar del otro.  Obrar con autenticidad.

Valor del protocolo en la formación integral
El protocolo permite en su realización el ejercicio de la concentración para percibir y captar lo fundamental, los momentos más trascendentales de la sesión y plasmarlo por escrito. Por tanto, la elaboración de protocolos permite superar una cultura oral que, aunque legítima y válida, no logra hacer trascender la producción intelectual del docente o seminarista del instante presente de su presentación hacia un horizonte de permanencia, relecturas y perfeccionamiento sistemático, así como de amplia y diversa difusión pública para una apropiación colectiva múltiple, cuestión que sí es posible con el texto escrito.

PASOS OPERATIVOS DE UNA SESIÓN
Apertura de la sesión (paso 1)
1. El director abre la sesión dando lectura al plan de trabajo acordado; luego se confirma la elección del protocolante, del relator y del corredor y se eligen para la sesión siguiente los mismos roles.
2. El director da la palabra al protocolante, quien debe introducir el tema de la sesión y convocar, mediante preguntas e interrogantes, al relator a presentar su aporte al tema del seminario.
3. Concluida la exposición del relator, estimando un tiempo máximo de 30 minutos, acto seguido se concede la palabra al correlator, que dispondrá de un tiempo límite de 15 minutos.
4. Al iniciar el debate, el director estará atento a la participación, apreciando las intervenciones, aclaraciones y respuestas posibles. Se prevé que la discusión no debe durar más de 30 minutos.
5. Finalizada la discusión, el director sintetiza las conclusiones más relevantes y recoge las respuestas o cuestiones que quedaron pendientes, ya sea por falta de tiempo o información disponible.
6. El grupo evalúa la sesión: roles, tratamiento del tema.

7. Concluye el director con un resumen de las actividades principales desarrolladas en la sesión, tarea que puede delegar en un coordinador, y convoca la próxima sesión.

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