Parecería que economías más abiertas a las corrientes del comercio y la inversión estimulan un importante flujo de personas, con un impacto derivado en el turismo. Pero aun así es necesario señalar que esta asociación no es directa.
México, una de las economías más abiertas al libre comercio en el continente, ha hecho del turismo un sector de punta. No obstante, su promedio de visitantes de 20 millones anuales no depende tanto de sus TLC como de su estrategia de largo plazo para posicionar una fuerte “marca país”. En otra dimensión se ubica Costa Rica, con una orientación similar a Colombia en la firma de acuerdos comerciales. Esta nación, con menos de 10% de la población colombiana, atrae anualmente alrededor de 2 millones de visitantes, una cifra similar a la de nuestro país, según las comparaciones más recientes del Foro Económico Mundial.
El Ministerio de Comercio, Industria y Turismo (MCIT) ha trazado la meta de elevar la cifra de visitantes extranjeros a cuatro millones en el 2014. El dinamismo actual de la economía colombiana, su capacidad creciente de inserción en acuerdos de libre comercio y de atracción de inversiones, así como su diversidad en destinos naturales y culturales, señalarían que esta cifra sería alcanzable. Sin embargo, los datos desagregados nos llaman al realismo. El 65% de los extranjeros que hoy se hospedan en hoteles nacionales lo hacen por negocios y eventos. En consecuencia, tres retos subsisten para convertir el actual flujo de pasajeros de negocios en turistas de recreación, tal como lo ha hecho Chile en la última década.
El primero de ellos, es la percepción creciente en el exterior del deterioro en la seguridad. El segundo está representado en las deficiencias operativas del aeropuerto Eldorado y el desbalance en el sistema aeroportuario nacional, que castigarían de manera considerable la meta del MCIT. El tercero lo constituye la falta de trabajo cooperativo al interior del sector turístico para hacer posible la asociación virtuosa entre viajes de negocios y retorno para el disfrute de atractivos naturales y culturales. A todo ello hay que agregar la falta de prioridad de nuestras regiones: 29 de las 32 comisiones regionales de competitividad contemplan el turismo dentro de sus principales apuestas productivas y todas quieren centros de convenciones.
Es claro entonces que ningún TLC reemplaza estrategias públicas y privadas selectivas para posicionar nuestro turismo en el ámbito global.
* Director Cepec Universidad del Rosario.
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