Por: PAOLA BENJUMEA BRITO
24 de abril 2017 , 10:14 a.m.

La
señalización turística peatonal y vial del centro histórico de Santa Marta ha
sido cuestionada por supuestos errores y vacíos en la información histórica que
aparece en los tótems y monolitos instalados en las plazas, parques y
edificaciones históricas.
La más reciente crítica proviene del presidente de
la Academia de Historia del Magdalena, Arturo Bermúdez Correa, quien el pasado
13 de marzo en una carta dirigida al Ministerio de Comercio, Industria y
Turismo, el Fondo Nacional de Turismo (Fontur), la Dirección de Patrimonio del
Ministerio de Cultura y la Alcaldía de Santa Marta solicitó la revisión,
corrección y ajuste de todo el contenido de la señalización turística porque
después de analizarlos con el arquitecto Álvaro Ospino Valiente y personas
mayores de la ciudad, encontró que algunos tienen “graves” errores históricos.
En respuesta, el doctor en Ciencias Históricas, Jorge Elías-Caro; la historiadora y especialista en gestión de archivo, Carmen Franco Pérez, y el licenciado en Ciencias Sociales, Wilfredo Padilla; quienes fueron contratados por Colcreativas SAS en mayo del año pasado para revisar y corregir la información incluida en la señalización turística, negaron que hayan errores porque los datos que están en los tótems y monolitos los obtuvieron de fuentes históricas primarias y secundarias confiables y aseguraron que estas críticas son “mal intencionadas”.
Franco Pérez, quien se encargó de recolectar la información del Archivo Histórico y del Archivo Eclesiástico de Santa Marta, al igual que del Archivo General de la Nación y del Archivo General de Indias, dijo que los vacíos históricos fueron llenados con bibliografías existentes de reconocidos investigadores y escritores de la ciudad. “Dentro de los documentos que consultamos están publicaciones del historiador Arturo Bermúdez Bermúdez y del arquitecto Álvaro Ospino Valiente”, señaló.
Además, dijo que contaron con la asesoría del sociólogo e historiador Edgar Rey Sinning y del historiador Joaquín Viloria y en el caso de las edificaciones consultaron la Oficina de Instrumentos Públicos y personas que aún residen en las viviendas.
En respuesta, el doctor en Ciencias Históricas, Jorge Elías-Caro; la historiadora y especialista en gestión de archivo, Carmen Franco Pérez, y el licenciado en Ciencias Sociales, Wilfredo Padilla; quienes fueron contratados por Colcreativas SAS en mayo del año pasado para revisar y corregir la información incluida en la señalización turística, negaron que hayan errores porque los datos que están en los tótems y monolitos los obtuvieron de fuentes históricas primarias y secundarias confiables y aseguraron que estas críticas son “mal intencionadas”.
Franco Pérez, quien se encargó de recolectar la información del Archivo Histórico y del Archivo Eclesiástico de Santa Marta, al igual que del Archivo General de la Nación y del Archivo General de Indias, dijo que los vacíos históricos fueron llenados con bibliografías existentes de reconocidos investigadores y escritores de la ciudad. “Dentro de los documentos que consultamos están publicaciones del historiador Arturo Bermúdez Bermúdez y del arquitecto Álvaro Ospino Valiente”, señaló.
Además, dijo que contaron con la asesoría del sociólogo e historiador Edgar Rey Sinning y del historiador Joaquín Viloria y en el caso de las edificaciones consultaron la Oficina de Instrumentos Públicos y personas que aún residen en las viviendas.
La información del Parque de los Novios es una de
las más cuestionadas. El primero en hacerlo fue el arquitecto e investigador
Álvaro Ospino Valiente y luego Bermúdez Correa, quienes coinciden en afirmar
que es falso que haya tomado el nombre de Plaza de San Antonio, en relación a
la batería militar del mismo nombre instalada en el lugar, porque allí nunca
hubo una batería militar y que tampoco es cierto que “desde 1834 figura como
Plaza de la Carnicería o de Mercado, uso que tendría hasta 1881, cuando se
traslada el mercado a la Plaza de San Francisco”, porque, según ellos, el
mercado fue trasladado a las ruinas de la batería de San Vicente en 1836.
Además, el inicio como plaza de mercado no fue en 1834, sino en 1826 por
iniciativa del gobernador José Sardá.
Al respecto, Elías – Caro aseguró que los que están “falseando” la información son Bermúdez Correa y Ospino porque la batería San Antonio sí existió en el Parque de los Novios en el siglo XIX (entre 1813 y 1850) para defender a la ciudad de las invasiones de otras ciudades.
“Sobre algunos eventos de la historia de Santa Marta, aún existen dudas por la falta de fuentes, sin embargo, se incluyó esta información porque se había logrado en conversaciones con uno de los historiadores más insigne de la ciudad, el expresidente de la Academia de Historia y autor de varios libros, Arturo Bermúdez Bermúdez, quien trabajó durante muchos años con el licenciado Wilfredo Padilla, a quien en varias oportunidades le había dicho que (esa) era la razón del nombre (…) Hasta tanto no exista prueba de lo contrario, no hay razón para afirmar que esto es falso”, expresó Elías – Caro.
Igualmente, dijo que la información sobre las fechas en las que el Parque de los Novios figura como Plaza de la Carnicería o de Mercado está basada en los libros Materiales para la Historia de Santa Marta, de Bermúdez Bermúdez; y también Santa Marta, Vista por Viajeros, que compila Ospino Valiente.
“Este señor Arturo Bermúdez Correa es importante que se lea los libros de su tío y hay que empezar que él no es historiador de profesión, no es ni profesional”, expresó Elías – Caro y agregó que Ospina Valiente también debería leer su propio libro y analizar mejor la información que compiló.
Al respecto, Elías – Caro aseguró que los que están “falseando” la información son Bermúdez Correa y Ospino porque la batería San Antonio sí existió en el Parque de los Novios en el siglo XIX (entre 1813 y 1850) para defender a la ciudad de las invasiones de otras ciudades.
“Sobre algunos eventos de la historia de Santa Marta, aún existen dudas por la falta de fuentes, sin embargo, se incluyó esta información porque se había logrado en conversaciones con uno de los historiadores más insigne de la ciudad, el expresidente de la Academia de Historia y autor de varios libros, Arturo Bermúdez Bermúdez, quien trabajó durante muchos años con el licenciado Wilfredo Padilla, a quien en varias oportunidades le había dicho que (esa) era la razón del nombre (…) Hasta tanto no exista prueba de lo contrario, no hay razón para afirmar que esto es falso”, expresó Elías – Caro.
Igualmente, dijo que la información sobre las fechas en las que el Parque de los Novios figura como Plaza de la Carnicería o de Mercado está basada en los libros Materiales para la Historia de Santa Marta, de Bermúdez Bermúdez; y también Santa Marta, Vista por Viajeros, que compila Ospino Valiente.
“Este señor Arturo Bermúdez Correa es importante que se lea los libros de su tío y hay que empezar que él no es historiador de profesión, no es ni profesional”, expresó Elías – Caro y agregó que Ospina Valiente también debería leer su propio libro y analizar mejor la información que compiló.
Los nombres
En su carta, Bermúdez Correa también cuestionó que
algunos lugares se registran con el nombre que son conocidos en los últimos
años y no con los originales con el fin de recuperar la toponimia y que en la
fichas se omiten datos históricos relevantes. También señala que “un error que
se repite en los costados de los tótems es que colocaron Distrito Histórico,
Turístico y Cultural de Santa Marta, cuando en realidad es Santa Marta,
Distrito Turístico, Cultural e Histórico”.
En este sentido, Elías- Caro aseguró que en una reunión con funcionarios de Fontur, la Alcaldía y la interventoría del proyecto se acordó que las fichas no podían pasar de ocho renglones y debían mantener características homogéneas. “Lo que hicimos fue tratar de darle cumplimiento a esos parámetros (…) Que haga falta (información) es posible, pero en ocho renglones no se puede contar todo”, expresó.
En este sentido, Elías- Caro aseguró que en una reunión con funcionarios de Fontur, la Alcaldía y la interventoría del proyecto se acordó que las fichas no podían pasar de ocho renglones y debían mantener características homogéneas. “Lo que hicimos fue tratar de darle cumplimiento a esos parámetros (…) Que haga falta (información) es posible, pero en ocho renglones no se puede contar todo”, expresó.
Este señor Arturo Bermúdez Correa es
importante que se lea los libros de su tío y hay que empezar que él no es
historiador de profesión, no es ni profesional
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Con respecto a los nombres de los sitios dijo que no creyeron conveniente “imponer el uso de nombres provenientes de un pasado histórico remoto para designar edificaciones o espacios públicos que en la actualidad poseen nombres producto de un largo proceso de apropiación” y que el error que está en el costado de los tótems no es responsabilidad del equipo de historiadores porque en el informe que entregaron sobre las fichas históricas aparece correctamente la denominación de Santa Marta con Distrito Turístico, Cultural e Histórico, sino que es un aspecto relacionado con la instalación de los mismos.
Al ser consultado por EL TIEMPO, Arturo Bermúdez Correa dijo que los errores que señala en la carta están sustentados en libros de su tío, Arturo Bermúdez Bermúdez, y en otros textos históricos como Compendio de historia del Departamento del Magdalena, de 1525 hasta 1895, de José Alarcón; y que su única intención es que sean corregidos. “A mí no me interesa polemizar con nadie”.
PAOLA BENJUMEA BRITO
Corresponsal de EL TIEMPO
Santa Marta
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